El índice de precios al consumo (IPC) subyacente de Japón subió un 2,0% interanual en enero, según los datos publicados por el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones. Esta cifra representa una desaceleración respecto al 2,4% registrado en diciembre y se alinea perfectamente con el objetivo de inflación a largo plazo del Banco de Japón (BOJ). El enfriamiento de las presiones sobre los precios, excluyendo los alimentos frescos volátiles, sugiere que la inflación de costes está empezando a mitigarse en toda la economía. Esta evolución proporciona al BOJ una flexibilidad significativa y permite una mayor paciencia respecto a su eventual salida de la política de tipos de interés negativos. Los analistas de mercado sugieren que, si bien los datos reducen la presión inmediata sobre el yen, siguen siendo favorables para la renta variable japonesa, ya que se espera que las condiciones monetarias laxas persistan por más tiempo.
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