La economía estadounidense enfrentó una desaceleración significativa a finales de 2025, lo que complica la trayectoria de la política de la Reserva Federal en medio de persistentes presiones sobre los precios. Datos recientes mostraron que el índice de precios PCE subyacente subió un 0,4% mensual, elevando la inflación subyacente anual al 3,0%, mientras que la tasa de ahorro personal alcanzó su nivel más bajo en cuatro años. Esta combinación de enfriamiento del crecimiento e inflación persistente crea un trasfondo estanflacionario que probablemente deje en suspenso los recortes previstos de los tipos de interés. Los mercados han reaccionado reduciendo las expectativas de flexibilización monetaria, mientras la Fed equilibra una economía debilitada frente a los altos costes. En consecuencia, los rendimientos de los bonos del Tesoro se mantienen elevados, mientras que los mercados de renta variable se enfrentan a una presión renovada ante las perspectivas macroeconómicas cada vez más inciertas.
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