Se proyecta que los ingresos estatales rusos procedentes del petróleo y el gas disminuyan significativamente en febrero, alcanzando aproximadamente 410.000 millones de rublos (5.350 millones de dólares). Este pronóstico representa una caída de casi el 50% en comparación con el mismo periodo de 2025, lo que subraya los crecientes desafíos fiscales para el Kremlin. Los analistas de mercado atribuyen esta fuerte contracción a una combinación de un rublo ruso más fuerte y un descenso general de los precios mundiales del petróleo. Se espera que la reducción de los ingresos energéticos pese significativamente sobre el presupuesto nacional de Rusia, que depende en gran medida de las exportaciones de hidrocarburos. En consecuencia, las perspectivas siguen siendo bajistas para el par USDRUB y las principales acciones energéticas rusas como Rosneft y Gazprom. Los índices de referencia mundiales Brent y WTI también enfrentan vientos en contra, ya que la obtención de precios más bajos afecta la estabilidad fiscal de las principales naciones productoras.
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