Los precios del oro continúan consolidándose por debajo de la marca de los 5.000 dólares, mientras el sentimiento del mercado equilibra las escaladas geopolíticas frente a un complejo panorama de política monetaria. La amenaza específica de una posible guerra que involucre a Irán ha intensificado la demanda de activos refugio, proporcionando un suelo firme para el metal precioso a pesar del fortalecimiento del dólar estadounidense. Mientras tanto, las señales restrictivas de las actas del FOMC siguen actuando como un viento en contra, manteniendo bajo presión a los activos que no devengan intereses. Los participantes del mercado siguen profundamente divididos sobre la trayectoria de la Reserva Federal, con la probabilidad de un recorte de tipos en junio situándose actualmente en el 50,4%. Esta incertidumbre significativa refleja un tira y afloja entre las persistentes preocupaciones inflacionarias y la creciente inestabilidad global. En consecuencia, el oro permanece en una fase de consolidación mientras los operadores esperan un catalizador decisivo para superar los principales niveles de resistencia psicológica.
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