El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, ha emitido un ultimátum de un año a la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para que abandone sus objetivos de emisiones netas cero. Wright calificó las metas climáticas de la agencia para 2050 como una "ilusión destructiva" sin posibilidades realistas de alcanzarse en el panorama global actual. La administración Trump exige que la AIE vuelva a centrar sus esfuerzos en su mandato fundacional original de garantizar la seguridad energética global. Este cambio de política señala un giro significativo que se aleja de la coordinación climática internacional hacia un compromiso a largo plazo con la producción de combustibles fósiles. Los analistas de mercado sugieren que una posible retirada de EE. UU. podría impulsar los precios de la energía tradicional y respaldar las acciones relacionadas con el petróleo, como XLE y USO. En consecuencia, se espera que esta postura genere una mayor volatilidad en los mercados de energía verde, al tiempo que refuerza el dominio de las fuentes de energía tradicionales.
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