La inversión global en la transición energética alcanzó un máximo histórico de 2,3 billones de dólares en 2025, lo que representa un aumento del 8% respecto al año anterior. El sector del transporte electrificado surgió como el principal motor, atrayendo 893.000 millones de dólares en capital, un salto significativo del 21% en comparación con 2024. Por segundo año consecutivo, el gasto en energía limpia superó las inversiones totales en el suministro de combustibles fósiles, lo que señala un cambio estructural en el panorama energético mundial. Este repunte se atribuye en gran medida a las iniciativas aceleradas de descarbonización y al gasto masivo en infraestructura para redes eléctricas y energías renovables. Si bien algunos sectores como el solar experimentaron una desaceleración en las tasas de crecimiento, el impulso general sigue siendo sólido debido al apoyo político sostenido. Los analistas esperan que este gasto récord refuerce la demanda a largo plazo de metales industriales como el cobre y el litio, al tiempo que ofrece una perspectiva alcista para las acciones de energía verde.
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