La inflación general del Reino Unido se moderó al 3,0% en enero, alineándose perfectamente con las expectativas de los economistas y señalando un enfriamiento de la economía. Esta ralentización de las presiones sobre los precios, combinada con datos más débiles del mercado laboral, impulsó a las acciones de Londres a alcanzar nuevos máximos históricos. El mercado está descontando cada vez más recortes anticipados de los tipos de interés por parte del Banco de Inglaterra (BoE), a medida que los riesgos inflacionarios continúan disminuyendo. Mientras tanto, en la eurozona, nuevos informes sobre el futuro de Christine Lagarde han reavivado los debates sobre la sucesión en la presidencia del Banco Central Europeo (BCE). Estos acontecimientos han creado un entorno mixto para los mercados de divisas, afectando la trayectoria tanto de la libra esterlina (GBP) como del euro (EUR) frente al dólar estadounidense.
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