La tasa de inflación del Reino Unido se ralentizó significativamente hasta el 3% en enero de 2026, según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONS). Esta lectura fue inferior a la de periodos anteriores, lo que indica una notable relajación de las presiones sobre los precios en toda la economía británica. Los datos de moderación de la inflación han reforzado significativamente las expectativas del mercado sobre un posible giro en la política monetaria del Banco de Inglaterra (BoE). Los analistas sugieren que el descenso proporciona al banco central más margen para considerar la flexibilización de su postura restrictiva en materia de tipos de interés. Aunque la noticia ejerció una presión a la baja sobre la libra esterlina (GBP), actuó como catalizador para las ganancias en el FTSE 100 y los bonos gubernamentales, ya que se espera que los costes de endeudamiento disminuyan.
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