El Banco de Inglaterra (BoE) mantuvo su tipo de interés de referencia en el 3,75% durante su reunión del 5 de febrero, en línea con las expectativas del mercado. Sin embargo, la decisión reveló una importante división interna, con el Comité de Política Monetaria (MPC) votando 5 a 4 a favor de mantener las tasas. Cabe destacar que cuatro miembros discreparon al votar por un recorte inmediato de 25 puntos básicos, lo que indica un giro sorprendentemente expansivo (dovish) en el sentimiento. Este estrecho margen ha incrementado la presión sobre la libra esterlina, a medida que los inversores reevalúan la probabilidad de una relajación monetaria a corto plazo. La atención del mercado se centra ahora en los próximos datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) del Reino Unido, que se publicarán este miércoles. Se espera que estas cifras de inflación actúen como un catalizador crítico para el próximo movimiento de política del BoE y el rumbo general de la moneda en el corto plazo.
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