La inflación general canadiense se desaceleró significativamente en enero, con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzando el 2,3%. Las medidas subyacentes, específicamente la inflación que excluye los impuestos, se situaron en el 2,1%, lo que indica un enfriamiento generalizado de las presiones de precios en toda la economía. Estos datos proporcionan al Banco de Canadá (BoC) una mayor flexibilidad para considerar un cambio hacia una política monetaria más acomodaticia. Los analistas sugieren que la tendencia de enfriamiento reduce la necesidad de tasas de interés restrictivas, lo que potencialmente abre la puerta a recortes a finales de este año. En consecuencia, el dólar canadiense (CAD) enfrentó presiones a la baja a medida que las expectativas del mercado de tasas más bajas se intensificaron tras la publicación. Los inversores ahora vigilan de cerca las comunicaciones del banco central en busca de pistas sobre el momento del primer giro en la política monetaria.
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