Según la última encuesta de Bank of America, el posicionamiento de los inversores en el dólar estadounidense se ha desplomado hasta su nivel más negativo desde al menos enero de 2012. El informe destaca que el posicionamiento corto ha superado ya los extremos bajistas registrados el pasado mes de abril, lo que indica un cambio decisivo en el sentimiento institucional. Este descenso está impulsado principalmente por la preocupación ante el enfriamiento del mercado laboral estadounidense, que los encuestados identificaron como el principal riesgo a la baja para la divisa. Los participantes del mercado están descontando cada vez más una posible flexibilización de la Reserva Federal (Fed), aun cuando las preocupaciones sobre la independencia del banco central se han suavizado recientemente. El estatus de infraponderación récord refleja un amplio consenso de que la debilidad económica seguirá lastrando el desempeño del billete verde. Si bien un posicionamiento tan extremo puede servir a veces como indicador de opinión contraria para un posible rebote, el enfoque fundamental sigue centrado firmemente en los vientos en contra macroeconómicos.
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