El índice S&P 500 experimentó un fuerte retroceso la semana pasada, borrando efectivamente todas las ganancias registradas desde el inicio del año. El índice alcanzó un mínimo de 6.835 dólares, cayendo desde sus máximos recientes de 7.000 dólares a pesar de unos indicadores macroeconómicos relativamente estables. Datos recientes mostraron que la economía de EE. UU. añadió 130.000 empleos en enero, mientras que la tasa de desempleo bajó ligeramente al 4,3% y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general se moderó hasta el 2,4%. Los inversores están centrando ahora su atención en los próximos informes de resultados trimestrales de gigantes minoristas y tecnológicos, incluidos Walmart, Carvana y eBay. Estos resultados corporativos serán fundamentales para determinar si el mercado puede recuperar su equilibrio o si persiste la presión a la baja. El cambio en el sentimiento sugiere que la salud corporativa está cobrando ahora más protagonismo que los datos de moderación de la inflación.
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