Según se informa, la administración entrante de Trump está considerando un bloqueo petrolero total a Irán, imitando el modelo restrictivo aplicado anteriormente a Venezuela. Este movimiento estratégico tiene como objetivo interrumpir los suministros energéticos a China, que el año pasado dependió de Irán para un promedio de 1,38 millones de barriles por día. El plan propuesto busca redireccionar el crudo iraní hacia la India como reemplazo del petróleo ruso, utilizando cuentas de depósito en garantía controladas por EE. UU. para mantener su influencia estratégica. Al forzar este cambio, Washington pretende debilitar los vínculos estratégicos dentro de la alianza RIC de Rusia, India y China. Los analistas de mercado anticipan que tal bloqueo podría desencadenar una volatilidad significativa en los precios del crudo Brent y del WTI debido a los temores de interrupción del suministro. Además, se espera que el reajuste geopolítico ejerza una presión a la baja sobre el yuan chino y el rublo ruso frente al dólar estadounidense.
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