La segunda ronda de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos concluyó el 17 de febrero en Omán, con la mediación de funcionarios omaníes. A pesar de la vía diplomática en curso, EE. UU. continúa reforzando su presencia militar en el mar Arábigo, lo que señala un entorno de alto riesgo para las negociaciones. El presidente Donald Trump ha intensificado la retórica, advirtiendo que los ataques militares siguen siendo una opción si no se alcanza un acuerdo integral. Los resultados específicos de esta última ronda siguen siendo ambiguos, ya que ni Washington ni Teherán han emitido una declaración oficial sobre algún progreso. Los participantes del mercado están siguiendo de cerca la situación, ya que el optimismo inicial de la primera ronda se ve ahora atenuado por las escaladas militares y la incertidumbre geopolítica. Los precios del petróleo siguen siendo muy sensibles a estos acontecimientos, sopesando la posibilidad de un avance diplomático frente al riesgo de un nuevo conflicto en la región.
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