Los bancos centrales globales se han embarcado en una de las oleadas de compra de oro más significativas de la historia moderna, con los 15 principales compradores acumulando casi 2,000 toneladas netas desde 2020. Liderando esta tendencia, China añadió más de 350 toneladas a sus reservas como parte de un esfuerzo estratégico para diversificarse del dólar estadounidense. Polonia también surgió como un actor clave, incrementando sus tenencias en más de 300 toneladas para reforzar la seguridad monetaria nacional. Este aumento en la demanda está impulsado principalmente por una tendencia más amplia de desdolarización, la persistente inflación global y las crecientes incertidumbres geopolíticas. Los analistas sugieren que este interés institucional sostenido proporciona un sólido suelo estructural para los precios del oro (XAU/USD) a largo plazo. El movimiento refleja un cambio fundamental en la gestión de reservas globales, con los mercados emergentes y las naciones de Europa del Este priorizando el oro como una cobertura estable.
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