Estados Unidos e Irán se disponen a iniciar una nueva ronda de negociaciones nucleares indirectas en Ginebra, con Omán actuando como mediador principal. Este impulso diplomático sigue a una ronda inicial de conversaciones celebrada el 6 de febrero, lo que señala una posible apertura para la desescalada regional. Sin embargo, la administración Trump ha ordenado simultáneamente el despliegue del portaaviones más grande del mundo en Oriente Medio. Este enfoque de doble vía de "máxima presión" combinado con la diplomacia tiene como objetivo lograr una resolución manteniendo al mismo tiempo un fuerte elemento de disuasión militar. Los mercados están reaccionando con una mayor volatilidad, ya que la perspectiva de un acuerdo presiona a la baja los precios del petróleo, mientras que las tensiones militares respaldan la demanda de oro como activo refugio. Los inversores siguen de cerca estos acontecimientos en busca de cualquier señal de un avance diplomático o de una mayor fricción regional.
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