Estados Unidos ha caído a su posición más baja de la historia en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), situándose en el puesto 29 de 182 países para 2025. Según Transparencia Internacional, la puntuación de EE. UU. cayó a 64/100, un descenso significativo frente a su calificación de 75/100 en 2017. Los analistas atribuyen este deterioro al debilitamiento en la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA) y a la congelación de diversas investigaciones sobre sobornos corporativos. Esta erosión de la integridad institucional y la independencia judicial refleja una creciente preocupación respecto a la transparencia del sector público y la supervisión federal. Aunque no constituye un catalizador inmediato para el mercado, el descenso podría aumentar la prima de riesgo a largo plazo de los activos estadounidenses. Además, la percepción de una corrupción creciente podría desincentivar la inversión extranjera directa e impactar la credibilidad del sistema financiero de EE. UU. con el tiempo.
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