La economía del Reino Unido registró un crecimiento marginal del 0,1% en el cuarto trimestre, según los datos preliminares de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS). El sector manufacturero surgió como el principal motor del crecimiento durante los últimos tres meses del año, ayudando a la economía a evitar por poco una contracción técnica. A pesar de esta contribución, las cifras generales señalan un entorno económico de lentitud y los desafíos persistentes que enfrenta el país. Los analistas sugieren que este casi estancamiento podría aumentar la presión sobre el Banco de Inglaterra (BoE) para que considere recortes en las tasas de interés con el fin de estimular el crecimiento. En consecuencia, la libra esterlina podría enfrentar presiones a la baja mientras los mercados sopesan la posibilidad de una política monetaria más flexible (dovish). Los inversores están siguiendo de cerca el impacto en el par GBP/USD y el FTSE 100 tras estas últimas cifras del PIB.
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