Los precios del oro subieron casi un 2% el viernes, recuperando con éxito el hito histórico de los 5.000 dólares por onza. Este repunte fue impulsado por datos de inflación en EE. UU. más moderados de lo esperado, lo que alivió significativamente las presiones previas del mercado. Los nuevos datos han alimentado las especulaciones del mercado de que la Reserva Federal podría dar un giro hacia la reducción de las tasas de interés antes de lo previsto. Este cambio en el sentimiento complementa el apoyo existente de la fuerte demanda minorista en China y el papel del metal como cobertura principal contra los riesgos de política. Como resultado, el metal precioso se está beneficiando de un renovado optimismo respecto a la flexibilización monetaria y la posible devaluación de la moneda. En conjunto, la combinación de una inflación que se enfría y el cambio en las expectativas de la Fed continúa reforzando el impulso alcista del oro en los mercados globales.
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