Las aerolíneas rusas Rossiya Airlines, filial de Aeroflot, y Nordwind han suspendido todos los vuelos programados a Cuba debido a una escasez crítica de combustible en la isla. Moscú ha autorizado vuelos de emergencia solo de salida para evacuar a turistas y ciudadanos rusos, ya que el reabastecimiento de combustible de las aeronaves se ha vuelto imposible en los principales centros de aviación cubanos. La crisis energética se intensificó después de que cesaran los envíos vitales de petróleo desde México y Venezuela, presuntamente debido al aumento de las sanciones de EE. UU. y a cambios geopolíticos regionales. Las interrupciones en los flujos de crudo venezolano, tras la reciente inestabilidad política, han dejado a Cuba sin los suministros energéticos necesarios para mantener la infraestructura básica. Esta suspensión representa un desafío operativo significativo para las aerolíneas vinculadas al estado ruso, que ya navegan por complejas restricciones internacionales. Los analistas de mercado sugieren que, si bien el impacto global es limitado, la situación ejerce una presión adicional sobre las acciones de Aeroflot (AFLT.ME) y resalta el profundo malestar económico en la región.
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