La economía del Reino Unido concluyó 2025 con una nota de debilidad, con su Producto Interior Bruto (PIB) registrando un modesto crecimiento trimestral de apenas el 0,1%. Este desempeño moderado se vio notablemente influenciado por un gasto de los consumidores y una producción industrial inferiores a los de economías comparables, según destacó George Buckley de Nomura. A pesar de esta reciente desaceleración, está surgiendo un consenso entre las principales instituciones financieras respecto a la trayectoria futura. Nomura, junto con el Banco de Inglaterra (BoE) y las expectativas más amplias del mercado, anticipa una recuperación significativa del crecimiento económico del Reino Unido. Se proyecta que este repunte comience en 2026 y continúe en los años siguientes, lo que señala un posible rebote frente a los desafíos actuales. Las perspectivas mixtas sugieren un optimismo cauteloso para la libra esterlina y la renta variable británica, equilibrando la debilidad pasada con las perspectivas de crecimiento futuro.
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